domingo, 14 de marzo de 2021

Arte al estilo de Bridget Riley

Esta semana hemos estado viendo la obra de Bridget Riley y versionando algunos de sus cuadros más famosos.

Buscando artistas interesantes para trabajar en el aula me topé con Bridget. Enseguida me llamó la atención el juego visual que crea con sus composiciones bicolor. Me pareció muy interesante llevarlo al aula y ver cómo interpretaban sus cuadros, qué veían ellos y cómo podríamos basarnos en ella para construir nuestras propias versiones.



Lo primero que hicimos fue ver sus cuadros y hablar del color, forma y de lo que ellos interpretaban de cada cuadro.

Posteriormente hicimos un taller de arte usando los dos colores que más usaba Bridget: negro y blanco.

El primer día los niños y las niñas pintaron con las manos y con las uñas fueron haciendo marcas en el papel imitando las formas que habían observado en los cuadros. Algunos usaron pintura blanca sobre cartulina negra y otros pintura negra sobre cartulina blanca.




Al pintar con pintura del color opuesto a la cartulina, ésta aparece al rasgar con las uñas.



Una vez seca la pintura recorté las cartulinas en seis trozos iguales para que los niños y las niñas hiciesen un collage con los trozos de todos los cuadros de los compañeros.



Y estos han sido los resultados, al crear el collage con los trozos de otros cuadros se forman composiciones únicas que crean un juego visual muy interesante.











Una vez terminados todos, los he expuesto en el aula junto con las fotos del proceso y cuadros de la propia Bridget.










domingo, 7 de marzo de 2021

La zona de construcciones y minimundos en mi aula

Una de las zonas que siempre se encuentran en un aula de infantil es la de construcciones. Suele ser una zona llena de materiales para construir, crear y  experimentar pero por lo que me he ido encontrando, pocas veces hay una reflexión detrás de los materiales que se ofrecen, la organización del espacio y por qué poner esta zona.



Hace unos meses hice la formación de ambientes de aprendizaje con Jenny de "Ver Pensar y Sentir" y estuvimos viendo tanto la importancia de esta zona a nivel de desarrollo de los niños y niñas, como los materiales que ofrecer y cómo ofrecerlos.

Esta zona en mi aula ha sufrido varios cambios, pero creo que ahora mismo cumple con las necesidades de los niños, de hecho es sin duda la zona que más espacio ocupa en el aula y a la que más acuden.

Importancia de la zona de construcciones:

Mientras que mucha gente solo puede ver a niños entretenidos construyendo, cuando lo hacen están desarrollando múltiples capacidades. Por un lado, el pensamiento matemático (juegan con las texturas, formas, tamaños, temperaturas, realizan series,...), científico (equilibrios, qué pasa si hago esto, por qué ha pasado lo que ha pasado,...), o el lenguaje ya que suelen jugar con otros niños y van verbalizando lo que hacen y, posteriormente, si están en la etapa dramática, juegan con las creaciones que han hecho.

Por otro lado, desarrollan la creatividad tanto a nivel estético, como a nivel de resolución de problemas a nivel individual y colectivo, la responsabilidad a la hora de recoger y hacerse cargo de ordenar lo usado, o la concentración, ya que el juego con construcciones puede durar horas.

El espacio:

La zona de construcciones se encuentra en mitad del aula, delimitada por una estantería que divide el espacio, teniendo detrás la zona de arte. Los materiales ocupan solo una esquina, pero en cuanto a espacio los niños tienen todo el de la asamblea.

Al principio, un problema con el que me encontré es que los niños se extendían mucho en el espacio y abarcaban media aula, dejando las piezas tiradas y ocupando el espacio que otros niños podían estar usando. Por tanto, decidí incorporar dos elementos para contener las creaciones y delimitar su espacio: la alfombra de tela y el césped artificial.



De esta forma he conseguido centrar mucho más su juego.

Otra forma para conseguir esto es a través de plataformas de madera. Hacen la misma función pero al estar elevadas se pueden conservar varios días e ir trabajando sobre la producción en varias fases.

Todo el material que hay en esta zona está clasificado por tipología en una cesta o caja.



Tanto las cestas como el lugar de colocación tienen una fotografía que ayuda a ordenarlo y encontrarlo siempre en el mismo lugar. 

Al principio pensé que esto no iba a funcionar pero está yendo muy bien.

Materiales:

Al llegar al aula el año pasado, los únicos materiales que encontré fueron de plástico, rotos y de esos que se encajan tipo duplo.

No me gusta ofrecer a las niñas materiales rotos, desgastados o de plástico que no ofrecen ninguna información sensorial.

Lo guardé todo y lo he ido reemplazando por piezas sueltas de diferentes tamaños, formas y texturas. Son materiales muy variados y que los niños pueden ir adaptando y combinando según lo que quieran ir creando. Cuantas más piezas sueltas tengan disponibles, más combinaciones posibles tienen para crear y poder desarrollar la creatividad.

Lo que hay ahora mismo en la zona es:

- Bloques de madera grandes y kapla.

- Planchas de madera.

- Tubos de plástico.

- Bobinas.

- Tren.

- Árboles de madera.

- Personas de madera.

- Anillas de madera.

- Semicircunferencias de madera.

- Bellotas de madera.

- Tejaditos de madera. 

- Arcoíris.

- Setas de madera.

- Corchos.

- Animales de plástico.

- Coches de plástico.

- Su foto pegada en un bloque de madera. 








Creaciones: 

Dentro de las creaciones de los niños hay varias fases por las que pasan y que se observan simultáneamente en el aula.

La primera fase es la de transportar bloques de un lado a otro, luego comienzan a crear torres tanto verticales como horizontales. Posteriormente ya son capaces de ir haciendo puentes con pocos bloques, hacen cerramientos, estructuras más complejas y por último, incorporan a éstas un juego dramático y elaboran casas, granjas, carreteras..., que es lo que se conoce como minimundos.

Estas son algunas de las creaciones que han ido haciendo a lo largo del curso. Mismo material, pero cada una única y adaptada al desarrollo de los niños y al momento en el que se encuentra cada uno.















Para acabar, me quedo con esta imágen. Dos niños que estuvieron un buen rato equilibrando las bobinas con el tren y el arcoíris,  con el objetivo de hacer pasar el tren por la anilla, intentaron mil formas, se les cayó como 20 veces, buscaron soluciones, trabajaron juntos, probaron y se equivocaron hasta que, por fin, lo consiguieron.






lunes, 11 de enero de 2021

Trabajando en alternativa a la Religión el cuento "Cosquillas para el corazón"

La hora y media que tenemos a la semana de alternativa a la Religión (si, hay más horas de Religión en los colegios públicos que de música o psicomotricidad), es un momento perfecto para trabajar en pequeño grupo.  Al haber varios niños que se marchan a Religión, el grupo se reduce por lo que podemos trabajar aspectos específicos sobre resolución de conflictos, emociones, estrategias para  calmarse, identificar sus emociones, cómo comportarnos con los demás, hablar de aquello que nos preocupa, escucharnos, ser agradecidos…

No quiere decir que en el resto de la jornada no se trabaje todo esto, sino que  estos momentos sirven para poder hacerlo de una manera más sistemática e individualizada. 

Para estas sesiones utilizo las experiencias del día a día y lo que vaya surgiendo y que vea que hay que profundizar más, las cajas de filosofía de Wonder Ponder (que ya habé de ellas y que podéis leer aquí) y cuentos variados, algunos específicos de emociones y otros que no. 

Como una vez leí en el blog de Elisa,  no me gustaría que las familias apuntasen a sus hijos a Religión porque sino van a estar jugando todo el rato o porque al menos en Religión aprenden algo. 

Creo que es muy importante mostrarles a las familias lo que hacemos ya sea en las reuniones generales, en las tutorías o por medio de fotos y vídeos. Con ello le daremos el valor que se merece y sabrán valorarlo.


Uno de los cuentos que estamos trabajando en el momento de alternativa a la Religión es el de “Cosquillas para el corazón” de la editorial Parramón. Es un libro sobre emociones que se compone de pequeñas historias sobre una emoción en concreto. 



La historia que leímos esta vez, iba sobre la rabia. El cuento hablaba de una nube que cuando sentía mucha rabia se iba poniendo cada vez más negra hasta que no podía más y se descargaba para poder llenarse de nuevo, pero esta vez de cosas bonitas.

Hablamos de qué es la rabia y cómo se siente y actúan las personas cuando están así. 

Para representar esto les di una botella con agua, cada uno fue diciendo algo que le hiciese rabiar y fue echando un poco de tinta negra (representando esta ira) en la botella. 



    

Con ayuda de la alumna de prácticas fuimos apuntando todo lo que iban diciendo.

Las cosas que dijeron que les hacía enfadarse y tener rabia fueron:

"Que mi hermano no juegue conmigo, se porten mal, no me dejen tirarme por el tobogán, que no me dejen cosas, que me regañen...".


Vimos que el agua se había puesto negra y hablaron de que cuando una persona está rabiosa grita, insulta, pega, empuja, da puñetazos, patadas, tira del pelo… 

Dijimos que como esa rabia no se puede quedar dentro, hay que buscar formas de sacarla, así que cada uno fue diciendo lo que necesitaban cuando se sentían así y fuimos vaciando la botella poco a poco…

Dijeron que se relajan con "la botella de la calma, cuando me ayudan, con plastilina, con abrazos, respirando...".


Y así vimos como la botella se había vaciado y podíamos volverla a llenar con agua limpia y cuando estamos tranquilos y sin rabia estamos contentos, nos sentimos fenomenal, con ganas de jugar, hablamos bajito, cuidamos y respetamos a los amigos…




Así que ahora sabemos qué ofrecer a los compañeros y compañeras cuando se sienten rabioso y ellos saben cómo relajarse. Ahora solo nos falta la parte más difícil que es ponerlo en práctica, así que nos quedan unos cuantos años por delante para controlar todo esto.

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

Libro “Uno un millón” de la Editorial Mosquito


Hoy vengo a compartir varias de las actividades que hemos estado haciendo en clase a partir del libro “Uno un millón” de Mia Cassany y Tània García.


Este curso soy tutora de un aula mixta de 4-5 años. A mí me tocaba ser la tutora de 5 años por lo que no había pedido ningún libro de texto, pero los de 4 sí que tenían método globalizado interminable, así que al juntar los niveles me vi con 11 niños de 4 años con un método de fichas y 7 niños de 5 años sin ningún método. 

Este trimestre a los de 4 les correspondía el proyecto de Japón y con los de 5 no tenía pensado nada. No soy de pensar los proyectos de ante mano ni de programar todo al dedillo de tal forma que se conviertan en unidades didácticas de 3 meses. Me gusta ir viendo sus intereses, hacer pequeñas investigaciones, fluir con el día a día y dejarme sorprender por sus peticiones. 
Con los de 4 no podía hacer nada, el proyecto era el que era y me lo tenía que comer con patatas, pero con los de 5 tenía todo ese margen de libertad que me gusta.

Hace poco me compré el libro “Uno un millón”, un álbum ilustrado sobre animales solitarios y sociables. Cada página está dedicada a un animal en concreto donde las ilustraciones se acompañan con un pequeño texto con información sobre ese animal. 


Mi intención era leer algún animal de forma aislada, pero les gustó tanto que me lo pidieron a diario y así es como nos olvidamos de Japón (hicimos las fichas necesarias y dimos por zanjado el tema) y nos adentramos de lleno en los animales que aparecen en el libro. 

Estas son algunas de las propuestas que hemos realizado junto con la lectura del libro. 

1. Lectura de cada animal, búsqueda de información y visionado de pequeños trozos de documentales. 

Tras leer la información hablábamos de lo que sabíamos ya de ese animal, buscábamos dónde vivían, cómo podíamos ir a verlos, lo que tardaríamos, si alguien lo había visto antes…
Buscaba algún documental y veíamos un trocito para conocer más de ese animal.

2. ¿Cuánto mide?

Una de las cosas que siempre mirábamos de cada animal es lo que miden para poder saber si somos más altos o más bajos que ellos. 


De algunos nos quedábamos solo con el dato, pero otros pasábamos a medirlos. Como no sabíamos cuál elegir, lo votábamos entre todos y el ganador es el que medíamos. 

Con esto creé por tanto el kit de “¿cuánto miden estos animales?” que estaba compuesto por un metro,cuerda y tarjetas para poner el nombre del animal y la medida y sobres para meter la cuerda de cada animal.


Lo primero que hacíamos era poner la medida exacta con los metros de clase, luego poníamos la cuerda al lado y cortábamos cuando llegásemos a esa medida. Por último, marcábamos la medida en clase para poder ponernos al lado y ver quién es más alto, nosotros o el animal. 
Todos los trozos de cuerda se guardan en ese kit de tal forma que en cualquier momento pueden cogerlo para medir y comparar los animales.


Uno de los animales que medimos (y que no sale en el libro pero que me pidieron) fue la jirafa.
Vimos que mide 5 metros y que si se tumbaba en clase podría caber, pero que no podíamos ponerla de pie porque yo no era tan alta, por lo que necesitábamos irnos a otro sitio más alto para poder soltar la cuerda y ver realmente lo que medía la jirafa. 
Dicho y hecho, nos fuimos al edificio de primaria que tiene varias plantas y con ayuda de otra profe pudimos ver qué significaban los 5 metros de altura. 
Todos alucinaron al ver que la jirafa llegaría a nuestro primer piso, de hecho, se les ha quedado tan grabado que cada vez que pasamos por ese edificio me recuerdan la medida de la jirafa.


3. Propuesta de lectoescritura con el nombre de los animales. 

Uno de los retos para 5 años fue escribir con sellos en plastilina el nombre de los animales y luego copiarlos en una ficha.
Fue curioso ver cómo se organizaban, algunos primero lo escribían con los sellos y luego lo pasaban al papel y otros hicieron primero todos los animales en la plastilina y luego en el cuaderno. 



4. Taller de matemáticas temático.

Este año vuelvo a hacer el taller de matemáticas que aprendí de Carlos de Castro. Es un taller que hago de forma semanal con 4 y 5 años. 
Los de 5 ya están acostumbrados ya que el año pasado lo inicié con ellos, pero para los de 4 es algo nuevo y poco a poco van cogiendo ritmo.
Se trata de resolver un problema basado en un cuento, para lo que  disponen de diferentes materiales. Al ser dos profes las que hacemos este taller a los niños les decimos que nos ponemos retos las unas a las otras para que cada clase lo resuelva. 
El taller empieza leyendo el problema que nos ponen los niños y niñas de la otra clase, lo resolvemos de forma manipulativa y luego lo pasamos a papel. Una vez lo han resuelto todos (o casi todos) pasamos a resolverlo en grupo donde varios niños a modo de ejemplo cuentan cómo lo han resuelto. Validamos las respuestas y escribimos el resultado en una nota para dársela a la otra clase y que nos diga si hemos superado el reto o nos hemos equivocado. 
Algunos ejemplos de problemas han sido: si en el cuento uno un millón, hay 5 cebras y 4 flamencos, ¿cuántos animales hay en total? o si hay 3 cebras pero antes había 8, ¿cuántas se han ido?.



 5. Pintando con tinta

Leyendo sobre el pulpo, vimos que usaba la tinta para huir de sus depredadores por lo que quisimos usar su tinta negra para pintar. Al ser tóxica la tinta de pulpo y no comercializarse, usé tinta de calamar, pero esto es algo que me quedé para mí. 
Algunos niños disfrutaron del proceso, pero otros decían que olía a pescado y que no querían repetir la experiencia jaja.



Y estas son algunas de las propuestas que hemos hecho a lo largo de las semanas. Sin duda un libro 100% recomendable con unas ilustraciones preciosas que gustan tanto a adultos como a niños. 


sábado, 24 de octubre de 2020

Inspirados en Yayoi Kusama

El año pasado preparé esta entrada pero nunca la subí al blog, así que aprovechando que la escribí por estas fechas he decidido subirla. 
Ahora al volverla a leer me resulta raro ver cómo participaban las familias con una naturalidad que ahora nos resulta imposible, pero bueno, seguro que se me ocurre otra propuestas por estas fechas que sea covid-friendly.

Ahí va la entrada:
                                      


No es novedad trabajar a Yayoi Kusama en el aula de Educación Infantil. Es una artista que ofrece multitud de posibilidades e inspiraciones y cuya obra es muy atractiva tanto para los adultos como para los niños y niñas. 


         Fuente: La Casa del Libro

Este otoño en el aula de 4 años estuvimos leyendo su libro “De aquí al infinito” donde conocimos un poco más de la vida y obra de Yayoi Kusama. Tras la lectura buscamos fotos de sus trabajos, los comentamos y discutimos sobre aquello que cada uno interpretaba de todas sus obras que comparten los puntos como denominador común.

                                     
Fuente: https://eatingarts.com/yayoi-kusama-sopa-calabaza/


Algunas de las obras que más llamaron la atención al alumnado fueron las de las calabazas hechas con puntos negros, así que como estábamos en otoño y teníamos calabazas en clase propusimos hacer una obra colaborativa entre todos siguiendo su estilo.

En una zona del aula dispuse papel blanco que hacía de fondo y base, una calabaza, pegatinas redondas de colores y un rotulador permanente. La invitación era “hacer como Yayoi”: hacer círculos negros en la calabaza y pegar las pegatinas en la base y fondo, creando un efecto visual de círculos como hacía la artista.
La “invitación” se quedó en el aula unos 5-6 días y los niños podían acercarse a colaborar cuando quisieran y las veces que les apeteciese. Hay que decir que en el espacio donde lo dispuse siempre tenemos materiales para crear, construir y experimentar, por lo que los niños y niñas ya estaban acostumbrados a este tipo de actividades.


Al cabo de los días fui observando que el interés hacia la propuesta había disminuido, ya casi no pasaban a colaborar y no se paraban para observar los avances, así que decidí dar la actividad por finalizada. Saqué la mesa al pasillo para que compañeros de otros cursos colaborasen. Coloqué el material necesario para participar y lo dejé un par de días a ver qué pasaba. La verdad es que, al haberlo dejado en el pasillo, un lugar de tránsito y por donde no se acostumbra a dejar propuestas, no tuvo mucho éxito y el alumnado de las otras clases no se paró demasiado a observarlo.


Por último, habiendo participado los alumnos, quise darle la oportunidad de colaboración a las familias para que fuese una obra elaborada por todos, así que la saqué a la zona del patio donde las familias esperan a los niños y niñas a la salida. El alumnado fue el encargado de explicar a sus familias quién era Yayoi y en qué consistía la actividad y juntos terminaron de completarla.


Y así fue cómo los niños y niñas del aula, del centro y las familias participaron juntas en una obra colectiva inspirada en Yayoi Kusama